Ser nadie más que tú mismo —en un mundo que hace todo lo posible, día y noche, para convertirte en todos los demás— significa librar la batalla más dura que cualquier ser humano puede librar; y no dejar de luchar nunca.
Ser nadie más que tú mismo —en un mundo que hace todo lo posible, día y noche, para convertirte en todos los demás— significa librar la batalla más dura que cualquier ser humano puede librar; y no dejar de luchar nunca.